Autor Tema: Probablemente nos liberen. Ruán, Turno 1.  (Leído 1980 veces)

Cedric

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Probablemente nos liberen. Ruán, Turno 1.
« en: 20 de Febrero de 2013, 06:12:05 pm »
Cabalgaba el señor de Rambures encabezando su hueste. Dos compañías de soldados jóvenes e inexpertos, en la vanguardia marchaban los más fieros, barbados, empuñando rudimentarias armas improvisadas, zurcados los rostros por cicatrices de guerra. Algunos de ellos eran veteranos de Agincourt. En retaguardia el ejército de los niños. Muchachillos que apenas mostraban inicios de bello facial, quince, dieciséis años. Éstos jovenzuelos no sólo temían al enemigo inglés, del cual habían escuchado las más terribles historias desde su infancia, sino que también retrocedían y balbuceaban como bebés al enfrentarse a sus compañeros veteranos, monstruosamente deformados por la guerra, borrachos. Los jovenzuelos, sin embargo, veían en la guerra una gran oportunidad para ganar renombre. Si bien muy pocos sabían leer, la mayoría de ellos habían escuchado los romances de caballeros y batallas, las epopeyas en pos de Tierra Santa, las andanzas de San Jorge y Rolando.1 La paga era buena, aunque siempre se iba todo en cortesanas y mujeres de goce, o putas y rameras, como preferían llamarlas los veteranos. El séquito de las putas marchaba comúnmente hasta atrás de todo el ejército, de manera que era difícil para los jovenzuelos no requerir de sus servicios. ¡Ah, el delicioso aroma del sexo femenino, los perfumados pechos, las nalgas carnosas! ¡Ah, las bocas húmedas! ¡Ah, la vida del soldado!

El señor de Rambures, por su parte, pensaba en algo completamente distinto. Planeaba la batalla aunque no hubiera mucho que planear. Caigamos sobre el enemigo, aniquilémoslos a todos, dejemos sólo unos cuantos libres para que corran a contar las nuevas a sus camaradas, perros ingleses. El ejército enemigo apareció sobre una colina. Tiendas de campaña, empalizadas, trincheras, cañones y lanzapiedras. Su posición era una posición fortificada, pues el asedio de Ruán llevaba tiempo de haberse iniciado, y los ingleses habían hecho de esa tierra, una segunda patria. Había mercaderes franceses y borgoñones instalados entre las trincheras, médicos e incluso se había construido una pequeña capilla, igual de visitada que el burdel vecino. Expíe sus pecados aquí, parecía decir. Tras el campamento se elevaban, inmensos, los muros de Ruán, la capital de Normandía. Segunda ciudad en importancia tras París. El humo emergía del interior de la ciudad, los habitantes parecían estar quemando algo, o algo se les quemaba a los habitantes, y numerosas aves de presa revoloteaban sobre todo el campo, esperando el momento en que la podredumbre quedara sin vigilancia para abalanzarse sobre ella.

Sin previo aviso, los arqueros ingleses prepararon una carga de saetas, estas zurcaron el cielo y cayeron sobre el ejército francés, que aún se acomodaba en el campo.

Cuatro ejércitos franceses atacan a dos ingleses. Los franceses están comandados por Andrés de Rambures (+1) y el condestable Juan de Harcourt (+2) quien comanda las compañías del rey (+1 cada una). Al mando inglés está Thomas de Montagu, duque de Salisbury (+2). Aunque la batalla sólo sigue el punto de vista del señor de Rambures, debo aclarar que simultáneamente, el conde de Harcourt está luchando en otro sitio, no muy lejano.

La primera tanda es del señor de Rambures, la segunda, del conde de Harcourt y la tercera de los ingleses bajo Salisbury. Los ingleses han decidido enfocar su atención en destruir las compañías de Harcourt, así que todo el daño inglés va a ir a para a estas. Consultad las reglas de combate, en el apartado "Batallas" aquí.




Sumando los bonificadores queda así:

Rambures
Harcourt
Salisbury (ingleses) 
6 y 7
6 y 6
4 y 5

Las dos compañías de Rambures inflingen un punto de daño a Salisbury.
Las dos compañíás de Harcourt inflingen un punto de daño a Salisbury. Quedando éstas últimas en 1 punto de salud cada una.
Las dos compañías de Salisbury inflingen un punto de daño a Harcourt. Quedando éstas últimas en 2 puntos de salud cada una.



1 En la Edad Media era bastante común que hubiera muchachos jóvenes luchando en los ejércitos de todas las naciones. Algunos de ellos no pasaban de los quince años. Sobre adolescentes en la guerra medieval véase: Kelly DeVries, Teenagers at War During the Middle Ages, De re militari. Consultado el 20 de febrero del 2013.
« última modificación: 24 de Febrero de 2013, 02:44:38 am por Cedric »
Moderador de 1418
"La guerra sin fuego es como una salchicha sin mostaza"

Cedric

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Probablemente nos liberen. Segunda ronda.
« Respuesta #1 en: 20 de Febrero de 2013, 06:34:38 pm »
La sorpresa fue tal que los ingleses se vieron pronto superados. Salisbury conocía la posición enemiga, y había enviado mensajes al rey Enrique V, que se encontraba poniendo asedio a Ruán en la sección norte, pero ninguna ayuda había llegado. Salisbury, veterano del asedio de Harfleur y la batalla de Agincourt, se veía de pronto superado numéricamente. No es que los franceses estuvieran luchando con un coraje fuera de lo común, o que sus tácticas fueran propias de genios militares, pero la superioridad numérica y el pobre estado en el que se encontraban los soldados ingleses no funcionaban precisamente como ventajas. El asedio había iniciado en primavera, y para otoño el forrajeo intensivo había mermado grandemente las tierras vecinas a Ruán, los hombres de Salisbury, tenían que marchar muy lejos para encontrar cosechas que robar o aldeas que saquear, pues el tren de suministros no proporcionaba la suficiente comida para tamaño ejército. Aunado a esto, el fango de las trincheras, la pestilencia que emanaba de la ciudad, producto de la podredumbre de la carne, y el constante estado de alarma al que eran sometidos los soldados, tenía a sus unidades muy desgastadas. Lucharían mal, pero dejarían el pellejo en la refriega, pues el conde no tenía intenciones de ordenar una retirada sino hasta haber causado el máximo daño posible a las compañías reales comandadas por Harcourt, cuyo condado, además, ambicionaba.

La batalla se libraba ya en desorden, los ingleses luchaban entre las trincheras, sobre el fango se acuchillaban los hombres. Rambures avanzaba por debajo de las posiciones, libremente, mientras los hombres de Harcourt era contenidos un poco más al norte. La sangre se mezclaba con el lodo y el estiércol, y los gritos de dolor se confundían con los hurras de la guarnición borgoñona de Ruán, cuyos hombres ya se habían asomado a las murallas a presenciar el ataque. Lo suficientemente valientes como para lanzar piedras, cadáveres y algunas flechas sobre los ingleses en el foso, pero demasiado cobardes como para salir y atacar, limitándose con ver cómo los franceses perecían en el foso de asedio.

Cuatro ejércitos franceses atacan a dos ingleses. Los franceses están comandados por Andrés de Rambures (+1) y el condestable Juan de Harcourt (+2) quien comanda las compañías del rey (+1 cada una). Al mando inglés está Thomas de Montagu, duque de Salisbury (+2). Aunque la batalla sólo sigue el punto de vista del señor de Rambures, debo aclarar que simultáneamente, el conde de Harcourt está luchando en otro sitio, no muy lejano.

La primera tanda es del señor de Rambures, la segunda, del conde de Harcourt y la tercera de los ingleses bajo Salisbury. Los ingleses han decidido enfocar su atención en destruir las compañías de Harcourt, así que todo el daño inglés va a ir a para a estas. Consultad las reglas de combate, en el apartado "Batallas" aquí.




Sumando los bonificadores queda así:

Rambures
Harcourt
Salisbury (ingleses) 
4 y 2
6 y 4
4 y 6

Sólo una compañía de Rambures inflinge un punto de daño a Salisbury.
Las dos compañíás de Harcourt inflingen un punto de daño a Salisbury. Pereciendo estas últimas (han perdido sus tres puntos de salud)
Las dos compañías de Salisbury inflingen un punto de daño a Harcourt. Quedando éstas últimas en 1 punto de salud cada una.
Moderador de 1418
"La guerra sin fuego es como una salchicha sin mostaza"

Cedric

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Probablemente nos liberen. Ronda final.
« Respuesta #2 en: 20 de Febrero de 2013, 06:53:58 pm »
La refriega terminaba, Rambures acomodaba unas últimas cuchilladas a los ingleses que resistían, atrincherados en un foso. En el campo, los hombres de Salisbury yacían en el piso, heridos la mayotía, muertos unos cuantos, prisioneros algunos nobles de poca monta y soldados valiosos por sus posesiones materiales. Rambures dio a sus hombres la orden de acabar con los ingleses del foso. Matadlos a todos, dijo. Y montó, con ayuda de un escudero, sobre su caballo. Cabalgó junto con su estado mayor en busca de Salisbury. ¡Ingleses! ¡Aquí están sus enemigos! ¡Golpead con vuestras gargantas el acero de mi hoja! ¡Colocad vuestras cabezas bajo los cascos de mi corcel!

Mientras avanzaba, el estado mayor de Rambures degollaba o aplastaba a los ingleses moribundos. La orden de no dejar ni uno vivo, estaba siendo obedecida. En un acto de crueldad inusual, los hombres de Rambures asesinaban a todo inglés, vivo, herido o malherido, que yacía sobre el campo. Los soldados franceses que habían capturado a hombres enemigos se vieron obligados a degollarlos. Los condes pedían por su liberación, prometían tierras y títulos. Te cubriré en oro, perro. Tendrás más oro del que puedas gastar en toda tu vida, miserable francés. Sobre el campo se extendía la guadaña de la muerte. Gran número de nobles ingleses pereció aquel día. Si Andrés de Rambures esperaba atemorizar a los ingleses con aquella acción, se había equivocado. Enrique V no olvidaría esa afrenta. A partid de ese día de otoño, la cabeza de Rambures tuvo un precio.

A lo lejos se revolvía el duque de Salisbury, con algunos soldados fieles y caballeros montados. Proporcionaba poderosos mandobles a algunos franceses, quienes, confiados, se agachaban sobre los cadáveres enemigos para arrancar dientes de oro, cortar dedos anulares y despojar a los muertos de sus pertenencias. El señor de Rambures vio esto, y cabalgó hacia él. Si le capturo, tal vez le mate, dijo. Y cabalgó hacia él.

Salisbury hace una tirada de salvación. Véanse las reglas al respecto aquí



Reporte final:
Salisbury obtiene 4. Se salva de la captura pero pierde 2 puntos de salud.
Las dos compañías del ejército inglés son derrotadas.
Las dos compañías de Harcourt quedan con 1 punto de salud.
Ninguna de las compañías de Rambures fue dañada, por lo que ambas quedan con sus tres puntos de salud.


Moderador de 1418
"La guerra sin fuego es como una salchicha sin mostaza"

-Aikarus

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Re:Probablemente nos liberen. Ruán, Turno 2.
« Respuesta #3 en: 21 de Febrero de 2013, 03:15:27 am »
Ruan es libre y la primera sangre es para Francia. ¡Hoy es un día alegre! Un día de fiesta, de carnaval, donde las cabezas de los ingleses son decoraciones y los carros de prisioneros, los campos de cuerpos y los ríos de sangre, el entretenimiento principal.

La gloria es efímera y se va pronto. ¡Pero hoy es nuestra!

el viajero errante

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Re:Probablemente nos liberen. Ruán, Turno 2.
« Respuesta #4 en: 21 de Febrero de 2013, 12:24:23 pm »
Los hombres de Rambures traen a los ultimos diez ingleses prisioneros de la batalla.

Sin vacilar,ordena a sus soldados que degollen a todos menos al mas joven.

-" Vuelve con los tuyos y diles lo que les espera sino abandonan Francia.No dejaremos ningun ingles vivo mientras esten en suelo frances.Volved a Inglaterra"

Andres II  de Rambures

 

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